-Todo eso a la vez -dijo Bilbo-. Y un día estupendo para una pipa de tabaco a la puerta de casa, además. ¡Si lleváis unaq pipa encima, sentaos y tomad un poco de mi tabaco! ¡No hay prisa, tenemos todo el día por delante! -entonces Bilbo se sentó en una silla junto a la puerta, cruzó las piernas, y lanzó un hermoso anillo de humo gris que navegó en el aire sin romperse, y se alejó flotando sobre La Colina .
Pronto los maestros pipafumadores... |